Ingrid Betancourt me hizo lagrimear… me recordó cuando FUI secuestrado.
Será que con la edad, me voy haciendo sensible. O será que las grandes personas, como Ingrid Betancourt, tienen una luz tan grande que traspasan la coraza mas dura. Sera que Ingrid tiene esa serenidad que solo tienen aquellos que vuelven de la muerte o que le vieren los ojos “a la parca”.
Hoy me levanté 6.45, prendí el televisor buscando información de la liberación y justo estaban pasando el reportaje donde ella relataba como había sido liberada. Me emociono. No pude permanecer impávido a la historia y a la persona. En la época de los secuestros exprés, fui secuestrado dos veces. Sentí realmente miedo por mi vida. Uno no puede entender a quien la paso, sino estuvo en su lugar. Sentir un arma en tu cabeza. Ser indefenso ante las decisiones de otro. El psicopateo constante y el terror que trata de infundirte tu captor, son cosas que uno nunca, pero nunca entienden la dimensión que toman en la vida de alguien hasta que debe vivirlas.
En mi caso, duro solo horas, que a mi me parecieron años, así que la situación de Ingrid Betancourt tiene una dimensión inimaginable para mi. Me puso feliz, de una manera tan increíble, que mas allá del tema FARC, sentir que alguien que ha sufrido tanto pueden volver a su hogar, y no concluir sus días en una tumba olvidada, me hizo abrazar a mis hijos con una fuerza enorme cuando los deje en la escuela. Ingrid volvió a su hogar, pero algunos todavía no han vuelto y otros no volverán. Aunque siempre en sus hogares los esten esperando. Debemos decirle al mundo que estamos de pie para evitar mas secuestros en el mundo, sean por la causa que sean.
“Visiblemente emocionada, Betancourt no se contuvo y una vez abierta la puerta del avión subió apresurada las escalinatas y abrazó a sus hijos. “No sé qué les dije, creo que lloré, creo que los abracé. Sí les dije que estaba bellos, les dije que estaban grandes, les dije que me iban a tener que soportar porque me iba a comportar como un chicle y que me los iba a comer a besos”, dijo emocionada. “Después de 7 años de no verlos, esto me imagino que es el paraíso (?) Le doy gracias a Dios por este momento, son mis niñitos, son mi orgullo, mi razón de vivir, mi luz, mi luna, mis estrellas, por ellos seguí con ganas de salir de la selva, por volverlos a ver”, agregó la ex rehén de las FARC. “Estoy muy orgullosa de ellos porque ellos lucharon y crecieron solitos, y dieron una batalla en la que sacaron los recursos del fondo de su alma”, subrayó, y resaltó que agradece tener la posibilidad “de sentirlos, de tocarlos, de mirarlos, tan diferentes y tan parecidos, tan bellos”. Fuente: la nación.com�




